jueves, 23 de agosto de 2012

55. Taller de Crítica de Arte XIV Salón Regional de Artistas, Zona Centro – Occidente. Residir: de la ventana hacia adentro, de la ventana hacia afuera. Junio-Julio 2012



De una invitación a vincularse con alguna actividad académica dentro del XIV Salón Regional de Artistas, Zona Centro Occidente,  hecha por el Residir a Casa Imago, surgió la idea de hacer el Taller de Crítica de Arte, cuyo resultado se recoge en las páginas siguientes. 

La concepción metodológica propuesta debía ser simple dado que el tiempo disponible era realmente corto, pero a la vez se planteaba el reto de que sus alcances fueran amplios, pues se sabía que un resultado acertado permitiría estimular el inicio y la continuidad a algunos de los asuntos más urgentes para la escena artística local: la provocación y el fomento a una crítica de arte seria; el aporte a la superación del mutismo académico generalizado frente a las manifestaciones artísticas; la vinculación de jóvenes interesados en la escritura de crítica; la consolidación del necesario puente entre la obra y su público; la puesta en circulación de ideas frescas y calificadas sobre las obras recogidas en el Salón.


Se hizo una convocatoria pública a los interesados, que buscaba ser amplia e incluyente.  Por ello se ofreció no solo a estudiantes o egresados de programas de artes, sino que además abrió puertas a interesados de los campos de la literatura, la filosofía, la filología, el diseño, la arquitectura, o cualquier otra disciplina que tuviera algún vínculo con las manifestaciones de las artes y la cultura.  La única condición, que obedecía a la limitación temporal asignada al taller, se refería a que los candidatos debían estar cursando los últimos semestres de sus carreras o ser ya egresados.  Estos grados de formación, esperaba, garantizarían la cercanía con la experiencia de la escritura académica.


Ya con el grupo de 23 seleccionados, provenientes de múltiples disciplinas, se dio inicio a las actividades.  En principio se estuvo discursando acerca del carácter del arte contemporáneo.  Para ello se tomó como guía la introducción del libro ‘Después del Fin del Arte: El arte contemporáneo y el linde de la historia’, de Arthur C. Danto, (Paidos, Barcelona, 1999). Luego se dio paso a varios capítulos del texto ‘Estética cotidiana y Juegos de la Cultura’, de Katya Mandoky (Siglo XXI, México, 2006), y finalmente algunos apartes de ‘Criticizing Photographs: an Introduction to Undertanding Images’, de Terry Barret (Mayfield, California, 1990).  Un grupo de textos de referencia en extremo reducido, no cabe duda, pero que en su conjunto permiten una visión de lo general y del detalle, y de la teoría y de la práctica de la crítica de arte.


Lo demás fue simplemente dejar rodar la experiencia creativa de cada integrante del taller, estimulándolos en la observación y uso de los cuatro elementos que Barret señala como esenciales en la crítica: la descripción, la interpretación, la teorización y el juzgamiento.




Frente a los textos producidos he procurado tener la mínima intervención.  Tengo la convicción de que cada uno de estos jóvenes debe encontrar su propio tono, perfilar su estilo particular, tener confianza en sus ideas personales.  

Básicamente es esto lo que encontrarán bajo cada título: el resultado del reto asumido a profundidad por cada uno de los participantes del taller.  Mi papel, como director de esta empresa, ha sido apenas el de estimulador, insinuador y orientador de una experiencia reflexiva argumentada.  Nada de mis convicciones se recoge en las ideas de los autores, salvo la creencia de que el método de reflexión y escritura propuesto permite lograr resultados positivos en un corto tiempo.


La infortunada partida de una de las integrantes del grupo me entregó la afortunada posibilidad de escribir sobre una de las obras.  Encontrará, amigo lector, un primer texto que hace un abordaje a la concepción del proyecto curatorial ‘Residir: de la ventana hacia adentro, de la ventana hacia fuera’, y luego, en el orden en que en este texto se señalan las obras seleccionadas e invitadas al Salón, el texto escrito por cada uno de los integrantes.


Carlos Alberto Galeano Marín

Profesor de la Universidad de Antioquia
Director de Casa Imago



Esperen pronto el link para leer la totalidad de los textos.

martes, 27 de marzo de 2012

54. Verde que te quiero gris. Carlos Arango Vieira. Marzo 16 de 2012

La fuerte separación que la cultura occidental ha trazado entre la naturaleza y el hombre nos lleva a calificar de absurdo que para ambos pueda existir un diálogo. Bajo esta perspectiva, el lugar común nos indica que la naturaleza está dispuesta, en su pasividad, para que el hombre ejerza dominio sobre ella desde el gesto mínimo de la ‘roza’ -el abrir espacio para el ordenamiento y la acción utilitaria-.

Sin embargo, una mirada pausada nos muestra que la naturaleza no es un ente pasivo. A la acción dominadora del hombre contrapone su respuesta. Como dice Carlos Arango Vieira, ‘la vegetación no cede ante las intervenciones humanas que pretenden contenerla, limitarla, acomodarla. Silenciosamente, a su propio ritmo, imperceptible a la mirada cotidiana de los habitantes, ella continúa, busca salidas, sigue su impulso: ella es’.

Las imágenes de esta muestra evidencian los gestos que una y otro proponen desde su existencia: la naturaleza con su persistencia y lo humano en sus acciones para controlarla. Las fotografías presentadas proponen un segundo nivel de ‘roza’, la utilidad no se medirá ya en términos de eficacia práctica sino en el hallazgo que suscite en los observadores.

Si este sentido metafísico se logra, el poema de García Lorca evocado en el título tendrá otra variación, pues ante la atadura aparecida entre la naturaleza y el hombre no todos cantarán: Bajo la luna gitana, /las cosas la están mirando/ y ella no puede mirarlas.

Carlos Galeano





lunes, 12 de marzo de 2012

53. Abajo y arriba en el futuro. Camila Botero. Febrero 18 de 2012


No cabe duda. Menos impactante que el derribamiento de las torres gemelas, pero igual de dramática, resulta la otra debacle americana que a cuenta gotas derruye la que en su mejor momento fuera la cuarta ciudad en importancia en los Estados Unidos.

Lejos en la memoria están los días en que cuatro de cada cinco de los automóviles del planeta eran producidos en las tres empresas que se asentaban en Detroit. Inútiles resultan ahora los primeros complejos de viaductos construidos, las mega-autopistas urbanas, las calles de seis carriles en cada dirección. Escasamente algunos vehículos las transitan.

La migración de la mitad de sus habitantes, más de dos millones de personas, ha dejado en la ciudad un panorama en el que la decadencia y la belleza se envuelven en retorcido abrazo. Hospitales, oficinas, supermercados, teatros, talleres, centros comerciales y edificios han sido abandonados y saqueados. Lo que pudiera ser un motivo de creencia en la dignidad humana pronto se diluye en la dolorosa constatación de su ignominia, pues los únicos edificios no sometidos al saqueo han sido las bibliotecas.

Vecindarios que hace algunasdécadas se presentaba como un territorio altamente densificado dan lugar ahora a un singular fenómeno, las ‘llanuras urbanas’: grandes extensiones de tierra plana, antes sembradas de casas, lucen ahora suaves hierbas entre las cuales, como persistentes ruinas, se tambalean las pocas casas que aún perviven.

Un escenario tal encarna el anhelado estado de retorno al pasado que caracterizó a los pintores románticos. Baste con recordar las figuras que Caspar David Friedrich pintaba en sus lienzos. Humanos de espaldas al presente, con la mirada perdida en lontananza, embriagados en el anhelo de un pasado bucólico en que el hombre aún era uno en la naturaleza, no su dominador. Friedrich desconfió tozudamente de la temprana industrialización, y al ver la realidad actual de esta ciudad cabría darle la razón.

Las obras que Camila Botero exhibe son más que simples registros. La disposición de las fotografías en el espacio de la galería procura re-presentar, traer acá, su percepción emotiva. La inclusión de un neón defectuoso reverbera como el eco del fracaso industrial. La atención detenida en la iglesia que comparte espacio con la licorera reitera el carácter evasivo de la humanidad. El ruido de la ciudad se mezcla con el de las imágenes acentuando el vértigo de un destino ineludible. Lo sublime, esto es lo bello terrible, ha encontrado acá una viva expresión.

Carlos Galeano Marín




domingo, 1 de enero de 2012

52. Efímera. Evelina Jagminaite. Diciembre 3 de 2011

La obra de Evelina Jagminaite se caracteriza por su fluidez, el uso de diversos materiales y el énfasis en las transiciones del tiempo. Es un trabajo que nace de su afán por capturar experiencias pasajeras, sólo para compartirlas por unos instantes con un público también efímero. Jagminaite se encuentra aquí, ahora en Medellín y eso el lo que le interesa sintetizar en su obra,estas experiencias de hoy: las flores de la Placita con sus aromas, una milonga en San Antonio, los sabores y la estética local. También el clima caprichoso y la iconografía al temple de un monje benedictino de Guatapé. De este tipo de experiencias sensoriales y cotidianas surge el material de su trabajo quees constantemente analizado e intervenido en relación a su cuerpo femenino, adulto y humano.

Los materiales utilizados en Efímera fueron adquiridos por la artista en Medellín durante las tres semanas previas a la exposición. Consisten predominantemente de arcilla y vegetales de Santa Elena. El uso de estos materiales demuestra un interés por lo local, sin que las obras sean necesariamente site specific* ya que algunas son versiones renovadas de trabajos que se habían producido en otros países. De esta forma Efímera tiene la capacidad y la ventaja de ser una serie de ideas que como cifras de una canción o coreografía de una danza, pueden ser renovadas cíclicamente. Estotambiénbrindaoportunidades de improvisación y experimentación que le dan un aspecto ‘fresco’ a cada obra. Por ejemplo, durante la fabricación de Chrysalis en Colombia, se determinó que las propiedades físicas de los limones son diferentes en Medellín que en Barcelona. Esto llevó a la invención de nuevos métodos para solucionar el proyecto y, naturalmente, el aspecto cambió.

Entre las obras está una instalación de un columpio elaborado con arcilla y rosas frescas que se marchitarán en la galería, dos pinturas al temple en pequeño formato de un desnudo femenino y otro masculino, una prenda hecha dealbedos de limón, una instalación de flores silvestres escondidas en pilas de arcilla molida, otra que consiste en agua de lluvia depositada en recipientes cerámicos y una breve acción que hace alusión al tango. Todos estos trabajos hablan de la fragilidad y la belleza de un instante. En cada una de las piezas se hace referencia al tiempo. Fuera del gris de la arcilla,el color rosa pálido predomina y le da un ambiente femenino y festivo al espacio. El tiempo presente esuna celebración de los procesos que alimentan los sentidos aquí y ahora. Efímera habla de la juventud, de la renovación, de los ciclos, del género y también de la memoria, pero siempre dándole gran importancia a la actualidad.

Aunque el contenido de Efímera sea autobiográfico e íntimo, el resultado es universalmente accesible en sus soluciones plásticas. Esto es logrado en su mayorparte al enfatizar la relación entre el tiempo y la materia orgánica, lo que hace que las obras produzcan efectos emotivos en el espectador. Evelina Jagminaite posee una facilidad casi instintiva de transformar su vida personal en obra visual recurriendo de una manera innovadora a sus alrededores.

* Site Specific es un termino de origen estadounidense. Es utilizado al describir obras diseñadas para que existan en un sitio especifico.


domingo, 27 de noviembre de 2011

51. Casa del Arrullo. Arquitecturas del Silencio. Noviembre 25 de 2011

Una urgencia del hombre y la mujer contemporáneo es la búsqueda de la quietud, la levedad y el silencio para retomarse en los sentimientos íntimos, sentir la presencia de su cuerpo, reflexionar entorno a su mundo interno y ubicarse críticamente y creativamente ante las realidades humanas de estos tiempos. Arquitecturas del Silencio es una invitación a parar por un instante las rutinas y los ritmos que aceleran y confunden el corazón. La propuesta estética integra un trabajo con la luz, el sonido y las sombras de objetos geométricos que permiten generar atmósferas donde el ser se expande hacia las dimensiones de la extracción para liberar tensiones internas desde la fascinación y el encanto.

Los Cuenco Cantores Tibetano, Taoistas y de Cuarzo cuando son interpretados emiten una Onda Sonora, una Onda Física y una Onda de Luz, dichas ondas masajean nuestro cuerpo físico, liberan las emociones y permiten entrar en el silencio personal desde donde se viven procesos de transformación de las tensiones profundas del ser y desde este lugar se restablecen los ritmos que integran las dimensiones físicas, psíquicas, energéticas y espirituales.


Miguel Ángel Bedoya Gil
Director Casa del Arrullo

ARTE Y SANACIÓN

Desde tiempos inmemoriales las artes han contribuido a aliviar el sufrimiento del espíritu humano. Ahora sabemos que ciertos tipos de experiencias estéticas pueden estimular la producción de endorfinas, generando sensaciones placenteras, las cuales a su vez ejercen un efecto positivo sobre la salud.La tendencia natural de los seres humanos se orienta hacia un estado de salud. La interacción con las dimensiones simbólicas y sensibles que propone el arte pueden estimular la recuperación de la memoria del estado natural de salud en las personas a través de la experiencia estética.

El proceso de mejora del bienestar emocional, mental y espiritual del ser humano con las artes se basa en la experiencia directa a través de los órganos de los sentidos que aún no ha sido elaborada a través de la percepción, lo que permite desarrollar un proceso introspectivo de tipo objetivo. Es decir, no se realiza la introspección hacia contenidos mentales o emocionales subjetivos, sino hacia un hecho concreto, objetivo de la realidad: los sentidos entrando en contacto con un estímulo.

Para ello se ha de confiar en el poder auto sanador de la unidad mente-cuerpo, cuando se libera el poder creador y transformador que todos poseemos a través de la actividad artística.


Agustín Parra Grodona
Profesor
Departamento de Artes Visuales
Universidad de Antioquia